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¿LO CONOCES?
Muchos de nosotros hemos escuchado de Jesucristo y sabemos un poco de El.
Pensamos que fue un buen maestro de parábolas, y que fue el fundador de la mayor religión del mundo. Podemos escuchar gran cantidad de canciones acerca de su nacimiento en navidad y sabemos que la Semana Santa conmemora su resurrección. Pero… ¿Lo conoces personalmente? ¿Sabías que la muerte y resurrección de Jesús, no fue sólo por comenzar un movimiento espiritual? Fue tanto su amor por la humanidad, que proporcionó el camino para conocerlo. La Biblia nos cuenta la historia del amor de Dios por las personas. En el comienzo Dios nos creó a su imagen y semejanza, para mantener una relación personal con El (Génesis 1:27).
Pero el pecado entró en el mundo y esencialmente cambiamos y escogimos tratar de vivir por nuestro propio esfuerzo, sin Dios, nuestro creador. El pecado predominó y rompió la relación personal que sosteníamos con Dios. También introdujo la muerte en el mundo y la separación total de Dios después de morir. (Romanos 6:23).
Pero Dios nos amó tanto que envío su único hijo Jesús, para que muriera en la cruz, y pagara el precio por nuestros pecados. Así tenemos nuevamente una relación personal con Dios. ¡Conocemos las promesas de la vida eterna, y experimentamos el gozo que se siente al conocer a Dios aquí en la tierra!
Si deseas tener una relación personal con Dios, la Biblia dice que primeramente reconozcas que eres un pecador y que hay solamente un camino para llegar a Dios, que no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos (Romanos 3:23-24). Creemos y confesamos que Jesús es el Señor (Romanos 10:9) y le pedimos que venga y dirija nuestras vidas. Sabemos entonces que Jesús está dentro de nuestros corazones y es nuestro Señor. Tú puedes hacer la siguiente oración, si deseas que Jesús sea el Señor de tu vida:
Señor, confieso que soy pecador y que he pecado contra ti. Clamo por tú perdón. Lamento que mi pecado te haya herido y haya herido a otras personas.
Reconozco que no puedo ser salva por mis propias fuerzas y buenas acciones. Hoy vengo a ti, confiando en que Jesús murió por mí en la cruz y resucitó. Te pido que entres en mi corazón y que seas el Señor de mi vida.
"Gracias por amarme. Ahora se que pasaré la eternidad contigo en el cielo. En el nombre de Jesús. Amén".
Quisiéramos oír de ti y saber si hiciste la oración anterior o si deseas conocer más sobre la vida cristiana. Por favor contáctanos y te ofreceremos nuestro apoyo.
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